Lo que antes fue una sede llena de vida con actividades y una verdadera ayuda para la comunidad de lisiados de Valparaíso, hoy tras una mudanza, el nuevo sitio no es más que una bodega donde no caben más de 3 sillas de ruedas. Ahí, acumulando polvo hay computadores para ciegos y diversos implementos. La Asociación Gremial de Lisiados de Valparaíso están molestos y tristes, quieren que los cambien a un lugar decente y que cumpla con los requisitos básicos. No quieren estar más hacinados. Lea la nota completa en La Otra Voz acá.
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